Glamaris Valentín Cameron/ Migentegrande.com

 A mi querido colega, cuidador de sus viejos:

 Llevo varias semanas pensando en ti.

Estás en lo más profundo de mis pensamientos. Siento una  conexión contigo que solo tengo con las personas que más amo. Eres el cuidador drenado, cansado y enfermo. No tienes un solo ser humano a tu alrededor que te comprenda. Mientras las horas y los días pasan, tu familiar adulto mayor o discapacitado necesita más de tu ayuda, de tu compasión, de cada onza de tu ser.  A veces con mucho esfuerzo físico te arrastras a servir otro vaso de agua, otro medicamento, cambias otro pañal y sufres la mirada de dolor del ser que amas (en la mayoría de los casos tus padres o tu pareja de más de medio siglo).

El día que te conocí

Recientemente leí un mensaje que tú compartiste en una red social. Reaccionabas a un escrito mío de consejos para recargar baterías del cuidador. El escrito creó una serie de comentarios sobre la falta de apoyo que viven los cuidadores de sus familiares ancianos en Puerto Rico. Al menos dos personas compartieron tragedias en las que la cuidadora (siempre mujer) había fallecido mientras cuidaba a su madre o a su padre. Otros expresaban como su Fe en Dios era el único apoyo que recibían y que la oración se convertía en la mejor ayuda para los retos diarios. Luego estaba tu comentario: corto, sencillo y al grano:  “Yo creo en Dios pero creo que él no nos cuida”.

Desgarrador. Por poco me desmayo.  Cuando leí tu comentario me sentí  inundada  de compasión (jamás de pena) y me transportó  al cuerpo, mente  de alguien que no conozco pero es mi alma gemela. De inmediato te contesté. Me identifiqué como la persona que redactó el escrito original y te compartí lo primiero que salió de mi corazón: “Te entiendo perfectamente”.

 Las reacciones a tu dolor

Aunque algunas de las  personas que  respondieron a tu comentario se concentraron en lo que ellos piensan es tu falta de fe, lo hicieron sin la típica falta de respeto que permea en las redes sociales. Solo una persona  te escribió una crítica desatinada, con tono infantil: Ah pues no crees! »

Esa persona no comprendió tu mensaje, no trató de convencerte como otros que compartieron versículos bíblicos,  sencillamente te acusó de no creer en Dios. Algunos confesaron vivir en carne propia tu dolor y lo trataron de justificar explicando que Dios nos da libre albedrío. En realidad culpando a las personas que deciden hacerse de la vista larga mientras sus viejos son cuidados por un familiar solo y drenado.

Lo que nadie ve

Eso es precisamente lo que le pasó a las de las personas que leyeron tu grito de auxilio. No te vieron. Literalmente los cuidadores somos invisibles. Para las autoridades nuestros viejos son una estadística que utilizan cuando necesitan justificar el conflicto de turno. Sin embargo, no ven al familiar que está ahí, manteniendo la  calidad de vida de miles de viejos. El que trabaja, cuida a otros miembros de la familia y a sus viejos.  Para algunos profesionales de la salud somos el robot que debe entender  términos médicos  complicados y no equivocarse jamás. Algunos de nuestros familiares piensan que  somos el  “resuelvelotodo” que mantiene las situaciones bajo control. Lo peor es que prefieren dejarnos  tranquilos  y no preguntarnos mucho. Así, históricamente, la sociedad mantiene aislado al cuidador informal.

Los cuidadores no somos invisibles

 Mi querido colega, cuidador de tus viejos, agradezco tu sinceridad. Tenemos muchísimo que hacer como sociedad. Cada cuidador es responsable de llamar la atención. Tu grito de auxilio avivó mis deseos que educar para que futuras generaciones tomen en cuenta las necesidades de los adultos mayores y sus cuidadores informales.  Entiendo que sientas que no hay esperanza. No te pido que pienses de otra manera, te pido que luchemos juntos para que la situación cambie.

La autora es periodista, productora de televisión y editora de la página de Internet migentegrande.com que ofrece consejos para los familiares y cuidadores de adultos mayores en Puerto Rico. Además, construye un directorio digital de servicios de salud y calidad de vida para nuestros ancianos. Búscanos en Facebook y YouTube como Mi Gente Grande y se parte de nuestra comunidad de cuidadores.