Mi padre se aburría encamado y en las tardes, se alteraba alrededor de las 3:00 p.m. La psiquiatra nos preguntó qué temas le gustaban. En el caso de papi es la mecánica de autos y de barcos.  Ella nos dijo que buscáramos videos del tema para mantener la mente ocupada, nos especificó que no era recomendable la televisión local con interrupciones y anuncios. Yo me decía , dónde rayos voy a conseguir películas de mecánica. Me imaginaba visitando pulgueros y buscando en “El Corner” y “Ebay” como una desesperada.  Mi esposo encontró la solución: compramos un televisor inteligente y problema resuelto.

Un televisor inteligente o “smart tv” es una tele normal que, aparte de servir para ver la televisión, nos permite navegar por internet. Claro, necesitamos tener en nuestro hogar servicio de internet aéreo o WIFI. El televisor es bastante sencillo y cuando lo conectamos a la red social YouTube ocurre un milagro: Cientos de documentales sobre motores, autos, historia y más.

Cuándo se acostumbró a su televisor inteligente, iba repasando con nosotros el proceso de buscar YouTube.  Cuando divisaba el logo gritaba content: “déjalo ahí, en you tu be”. El televisor con señal de internet lo traslado a otros tiempos. En una serie de videos latinoamericana, él recitaba paso a paso las partes del motor. Se disfrutó los documentales de las casas de autos y sobre todo la historia de Henry Ford fue su favorita. De vez en cuando mami disfrutó con él la misa y videos musicales de los paisajes más  bellos de Puerto Rico, mientras el los identificaba a viva voz. Claro que amo el televisor inteligente, altamente recomendado.