Glamaris Valentín Cameron Mi Gente Grande

Mi abuelo materno fue chofer de la AMA y tuvo su propio carro público, así que me siento un poco experta en el tema.  Les quiero contar de mi experiencia la transportación privada de adultos mayores a las citas médicas: una tendencia que continúa cobrando auge en Puerto Rico.  Mami y yo lo probamos y evaluamos para que Mi Gente Grande decida si vale la pena.

Nuestras razones

Comienzo por aclarar que mi madre maneja  perfectamente y tiene auto. Sin embargo a los 80 años es peligroso transitar por un país donde los semáforos fallan constantemente y abundan los huecos en las carreteras.  Además, los rótulos de tránsito que cedieron a los vientos  del hurcán María están sin levantar. Por eso, cuando le recomendaron a mami terapia acuática a 45 minutos de su casa, decidimos que yo me quedaba en la casa cuidando a papi (que está encamado) y ella utilizaría el sistema de transportación privada para llevar a los adultos mayores a sus citas médicas.

El médico tiene que aprobar

Lo primero que hicimos fue solicitar el referido  a su médico de cabecera, de inmediato lo aprobó por su condición de neuropatía  y me informaron que debía llamar a la compañía contratada por mi plan médico para sacar la cita. Llamé a un centro de llamadas que parecía estar muy ajetreado y solo me tomaron el nombre y el teléfono para llamarme luego. Me quedé muy  preocupada y comencé a pensar en un plan B.

La cita era martes y el jueves antes me llamaron para los detalles.  Como se trataba de una serie de terapias, pacientemente la empleada programó  todas las fechas y me indicaron las transportaciones que el plan médico cubre en su póliza.  Pregunté por el costo de las citas que no cubría el plan médico y resultaron fuera de nuestro presupuesto. Es importantísimo aclarar que los transportes se pagan por separado la ida de la vuelta,  así que una cita equivale a dos transportes.

 Para mí, la llamada fue muy completa y me advirtieron que 24 horas antes llamaban para confirmar el viaje. Mami sí tenía algunas dudas y reservas con el servicio porque nunca lo había usado y no conocíamos a nadie que lo utilizara.

El día de la cita médica

24 horas antes nos llamaron para confirmar y el día de la cita llegaron puntuales a buscar a mami. El conductor le cargó el bulto, le abrió la puerta  y la auxilió para sentarse en el auto. El auto compacto, en buenas condiciones,  rotulado y el chofer uniformado me dieron la tranquilidad que yo necesitaba. Tres horas más tarde mami estaba de regreso a la casa, relajada y motivada con sus terapias.

Mami me contó que el conductor conocía a la perfección la ubicación de las terapias, que llegaron rápido y que tuvieron que esperar unos minutos a que abrieran las instalaciones. Cuando abrieron el conductor la escoltó hasta vestíbulo del edificio. Las instrucciones para regresar era que nos comunicáramos al centro de llamadas para informar que la cita había terminado.  Para la tranquilidad de mami, el conductor le compartió su número de teléfono móvil, pero no fue necesario llamarlo. Cuando terminó la terapia el chofer del servicio de transportación le esperaba en el estacionamiento.

Mami asistió a otras tres citas, siempre con conductores diferentes pero con el mismo servicio y profesionalismo. En un viaje me comentó que fueron a buscar a otro paciente, cerca de nuestra casa, y que el paciente molesto dijo que no iba a la cita y que no lo llamaran más. Nosotras nunca entendimos la actitud del paciente, pues nuestra experiencia fue satisfactoria.

Por razones de salud, suspendimos las terapias y con una llamada cancelé las transportaciones restantes. Sin embargo, seguían llamando 24 horas antes para confirmar las citas ya canceladas. Incluso en dos ocasiones los conductores llegaron a buscar a mami el día de la cita cancelada. Yo trataba de que mami no se enterara de las constantes llamadas y  le suplicaba a la compañía que tuvieran mejor comunicación interna. La situación con las cancelaciones que continuaban activas en el sistema  fue el único inconveniente que enfrentamos. Por lo demás,  llamó la atención el excelente servicio al cliente prestado por los conductores y su dominio de las direcciones en zonas poco conocidas.

¿Qué si los vuelvo a usar?

Definitivamente sí, volvería a utilizar un servicio de transportación privado a citas, siempre y cuando sea incluido en la cubierta de plan médico. Estos servicios también se ofrecen de manera directa al paciente, pero lo considero costoso.